Acerca de

Porque 366 días no alcanzaron para mostrar la producción de las arquitectas iniciamos UN DIA | UNA ARQUITECTA SEGUNDA TEMPORADA.

El 8 de marzo de 2015 iniciamos el camino de Un día | una arquitecta con el objetivo de visibilizar el aporte de las arquitectas en diferentes facetas: proyecto arquitectónico, urbano y paisajístico, tecnología, curaduría y publicaciones, producción artística, política, gestión del hábitat social, teoría y enseñanza. La presencia de las mujeres en los libros de historia de la arquitectura es muy escasa. Si buscamos en la biblioteca algunos de los diccionarios más reconocidos encontramos que sólo el 1% de las voces se refieren a arquitectas o estudios donde han participado arquitectas. El 99% restante es dedicado a arquitectos o estudios conformados solamente por varones.

Fuimos construyendo una especie de línea de tiempo de 5 siglos que nos permitió situar la labor de las arquitectas a lo largo de la historia. La voluntad de UN DIA | UNA ARQUITECTA es ser una acción de visibilización, no es un trabajo de investigación.

En un solo año, pasaron muchas cosas. La apertura de la Bienal de Venecia, uno de los eventos más importantes de nuestra profesión, nos indica que aun hoy en 2016, las mujeres están infrarrepresentadas y que queda mucho por delante.

Apertura Bienal de Venecia 2016

En el transcurso del año cuatro grandes arquitectas nos han dejado. Vaya nuestro más sentido homenaje para estas maestras.

leonie-geisendorf

zaha hadid

Por otro lado, hemos realizado esta labor con un gran acompañamiento del público: la página web ha tenido 600.000 visitantes y la de facebook, más de 15.000 seguidores.

Hemos participado de eventos propios y como invitadas difundiendo la producción, realizando alianzas y redes con otros grupos afines.

El equipo creció y somos más de 50 redactores con una convocatoria para nuevos redactores. Cada artículo implica un gran trabajo de recopilación de investigación, de redacción, de revisión, de edición y de difusión. Esta compilación de material no es sencilla ya que como señala Michele Perrot (2009):

Las mujeres no tienen apellido: sólo son un nombre de pila. (…) Las mujeres dejan pocas huellas directas, escritas o materiales. Su acceso a la escritura fue más tardío. Sus producciones domésticas se consumen más rápido o se dispersan con mayor facilidad. Ellas mismas destruyen, borran sus huellas porque creen que esos rastros no tienen interés. Después de todo, solo son mujeres, cuya vida cuenta poco. Hay incluso un pudor femenino que se extiende a la memoria. Una desvalorización de las mujeres por ellas mismas.

Si analizamos el tipo ideal de arquitecto que se decanta de los nombres citados en estas publicaciones el perfil responde a una persona blanca de sexo masculino nacidos en países de Occidente sobre todo en Europa y en Estados Unidos. Así la historia de las mujeres es contada desde afuera, por cronistas masculinos que las observan desde los estereotipos. En nuestro recorrido encontramos que críticos e historiadores habían borrado sus rastros muchas veces deliberadamente o porque en su mirada machista no podían admitir que las contribuciones fueran de ellas y las asignaban a socios, maridos, padres y hermanos.

Estas ausencias distorsionan la historia de la arquitectura. El proyecto Un día | una arquitecta manifiesta la voluntad de escribir una historia más equitativa, descubriendo profesionales que desde el siglo XV hasta nuestros días aportaron, crearon, innovaron y brillaron en la profesión.

Referencias:
PERROT, Michelle. Mi historia de las mujeres. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2009.
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