MÓNICA MOREIRA 1964

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Mónica Moreira es una arquitecta ecuatoriana especialista en Políticas y Gestión de Centros Históricos.

En el centro histórico de Quito, trepada en la altura del barrio de San Juan, en la calle Galápagos, está la casa de Mónica Moreira, diseñada conjuntamente con su compañero de vida José María Sáez. En el interior un patio articula la casa como lo hiciera la casa de su infancia en Loja.  Una de sus pasiones son los centros antiguos y tradicionales.

Luego del terremoto de Quito en 1987, marca para mí la primera llamada de atención sobre la vulnerabilidad del Centro Histórico de Quito y la posibilidad de perder algo irrepetible. (…) sin memoria es difícil mirar al futuro.

En el año de 1988 siguiendo la motivación de su profesor Jorge Benavídez Solís, a propósito del terremoto, participó en la primera Toma Simbólica de la Ciudad, con el fin de despertar la conciencia sobre el valor del  Centro Histórico de Quito. La experiencia sería fundamental para afianzar el interés de trabajar en este espacio urbano.

Moreira se graduó de arquitecta en la Universidad Central del Ecuador en 1989. Ella explica las razones que la llevaron a estudiar arquitectura y comparte recuerdos de aquellos momentos donde las mujeres eran minoría en las aulas:

Estudié arquitectura porque me interesaba y me interesa la ciudad, sus espacios, sus dinámicas y la posibilidad de intervenir de distintas formas en esos espacios y en esas dinámicas. En ese sentido poco a poco me fui ubicando en trabajos que me permitían hacer de puente para que acciones en las que yo he creído se lleven adelante. Más que diseñar, yo misma he buscado la forma de propiciar debates, de promover acciones de consenso y de sostener espacios para visibilizar las prácticas arquitectónicas y urbanas de distintas realidades.

En la época que estudié arquitectura, las mujeres éramos como la quinta parte que los hombres y quizá la discriminación venía más de algunos profesores que aprovechaban cualquier oportunidad para desanimarnos a las mujeres, para decirnos que aún estábamos a tiempo de pensarlo mejor. Repito que eran algunos. No sentí discriminación por parte de los compañeros con los que compartí las aulas.

Yo fui política durante la época universitaria, fui representante de los estudiantes durante varios años y al Consejo Directivo de la Facultad, y en esa función fue un poco más clara la utilización del género para la deslegitimación. Varias veces fui dibujada en pasquines donde se burlaban de mi forma de vestir y de mi cuerpo y me hacían decir cosas como si estuviera respondiendo en forma coqueta los requerimientos de algún político hombre. Debo decir que me causaban risa, pero que a la larga pienso que sí cumplieron su papel de desvalorizar esa candidatura.

Mónica Moreira es Especialista en Arquitectura Bioclimática y Medio Ambiente por la Universidad Politécnica de Madrid y posee Diploma en Políticas y Gestión de Centros Históricos y Diploma en Desarrollo Cultural y Gestión de Centros Históricos en la FLACSO-Ecuador. Fue cofundadora y coordinadora del Foro de la Ciudad del Colegio de Arquitectos del Ecuador entre 2003-2005.

Ella formó parte del equipo del Primer Plan Maestro de Rehabilitación de las Áreas Históricas de Quito 1989- 1991. Fue Jefe del equipo de Turismo del Plan de Rehabilitación de Potosí Bolivia y consultora para los Planes de Sucre y Chiquitanía Boliviana entre 1991 y 1995. Entre 1996-1998 fue funcionaria de la Empresa del Centro Histórico de Quito.

Años más tarde, Moreira sería una de las gestoras de la reubicación de los comerciantes de las calles del Centro Histórico de Quito como Administradora de la Zona Centro del Municipio de la Ciudad. El proyecto de reubicación surge de la necesidad de dar solución a los conflictos urbanos que acompañaban a la forma de comercialización presente por décadas en las calles del sector.

El proceso de ocupación del espacio público por los comerciantes de la calle fue muy complejo, durante décadas creció la ocupación y privatización del espacio público y nadie reaccionaba.

No fue sino hasta la administración de Roque Sevilla que se eligió como vía de gestión municipal la política de consenso, a través de la integración de actores. El proceso tiene antecedentes desde 1997, y la reubicación se da en 2004 tras un largo proceso de negociación y sin el uso de la fuerza y la violencia siendo un caso histórico en la gestión de Centros Históricos de América Latina. Este proceso duró tres administraciones municipales. Moreira describe con esta historia las particularidades de su trabajo:

Me gusta recordar algo que sucedió en una asamblea de los comerciantes que ocuparon por décadas las calles del Centro Histórico de Quito: uno de los comerciantes dijo que a él le gustaría que sus nietos pudieran conocer el Centro Histórico de Quito como él había podido conocerlo.

Pienso que luego de un trabajo que fue complejo y conflictivo, en el que se avanzaba y se retrocedía tantas veces en busca de consenso, esa reflexión de uno de los actores grafica el tipo de proceso del cual me interesa ser parte.

Otra de las grandes pasiones de Mónica Moreira es la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, participó en ella como estudiante voluntaria desde 1986 y en 1994 ante el crecimiento del evento,  se crea la Coordinación General de la BAQ, siendo ella la primera coordinadora. “La Bienal fue una semilla bien plantada” afirma, recordando a los fundadores del evento Rubén Moreira, Evelia Peralta, Guido Díaz, entre otros tantos. La primera Bienal se realizó en el año de 1978. Este espacio ha tenido la capacidad de conseguir logros reales en los diferentes campos de la arquitectura y el alcance internacional lo ha convertido un espacio de encuentro para la arquitectura del continente.   

Mónica Moreira habla de la gestión desde el trabajo colectivo, desde la tribu, desde la familia. Reconoce el valor de contar con José María Sáez como el compañero que cree y comparte la misma visión del mundo y asegura que en su visión, no se separa los principios del trabajo de la vida y la familia.

Trabajo por un mundo mejor para mi hijo, y si el me ve haciendo eso, él lo hará también, por eso cuido de que sea parte y esté siempre presente.

Las mujeres somos buenas gestoras porque vemos muchas cosas a la vez, y queremos lo mejor para los hijos.

A pesar de su lejanía con el objeto arquitectónico, Moreira reafirma que los arquitectos deben hacer esfuerzos por responder espacialmente. Considera que el buen diseño es parte fundamental para solucionar problemas “no todos, pero lo hace.”

A nivel personal podemos ubicarnos como críticos, como planificadores, como gestores o como ejecutores. Pienso que sería fantástico que al menos algunas veces, podamos ser las cuatro cosas al mismo tiempo y no por separado.

Más información
Casa Sáez Moreira en Tectónicablog
Dos casas en Quito. Quito, Ecuador en versión On-line ARQ (Santiago)  n.68 Santiago abr. 2008
Moreira, Mónica, Rehabitar el centro histórico en #Casas, 30-60 cuaderno latinoamericano de arquitectura nº 33, Córdoba, 2012
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